Blanqueamiento dental con férulas

Hoy os traemos el detallado relato de nuestro paciente Ángel Martínez.

Ángel se realizó un blanqueamiento dental con férulas, y él mismo nos ha querido contar cómo pasó de temer al dentista, a cogerle “el gustillo”:

 He acudido varias veces a la Clínica Peydro Herrero puesto que en mi caso, tuve la suerte de conocer primero a la Dra. Peydro como persona, que como dentista. Yo siempre había ido al mismo dentista, pero hacía tiempo que no lo visitaba por el miedo innato que tengo hacia estos profesionales. La Dra. Marta Peydro me animó a realizarme una revisión en la cual resolvieron hacerme una limpieza dental, dos endodoncias y por último, un blanqueamiento dental con el método de férulas y gel.

Debo decir que gracias a su simpatía (tan innata como mi miedo por los dentistas), olvidé hasta que me encontraba en mi tan temida sala. Pude apreciar que la labor de la doctora no se limitaba a empastar una muela como se dice comúnmente, sino que aparte de esto, mostraba preocupación por hacer un exquisito y brillante trabajo.

No obstante, el propósito de este testimonio es el tratamiento de blanqueamiento dental con férulas, que me recetó después, la guinda del pastel.

No me imaginaba que llevase los dientes amarillentos, de hecho jamás me había fijado en ello. Al principio me parecía algo exagerado pero finalmente me decidí. Me propusieron un blanqueamiento dental por el método de férulas y gel. El tratamiento consistía únicamente, en llevar como mínimo dos horas al día durante 6 semanas el gel en la cara exterior de la dentadura ayudado con las férulas.

Como en mi caso, no me molestaba el líquido blanqueador, y mucho menos las férulas que me hicieron a medida, me recomendaron dejármelas durante toda la noche. A la mañana siguiente me las retiraba con el pertinente lavado y enjuagado de boca y listo, sin problemas. Dicen que hay gente a la que el tratamiento le provoca cierta sensibilidad dental, y yo juro con la mano en el corazón, que en mi caso apenas noté algo de sensibilidad, sin llegar siquiera a molestia. La única precaución, era no pasarme con el gel, poner sólo una lagrimita en cada diente de las férulas.

En tan sólo tres días de tratamiento, en la oficina ya se percataron de que algo estaba cambiando en mi sonrisa. Me sorprendió mucho puesto que no esperaba resultados antes de una semana, ¿qué pasaría cuándo llevase 5 semanas?

Lo bueno de verdad no se hizo esperar, al 8 ó 9 día mis dientes empezaban a cambiar a un color blanco precioso, “blanco nuclear” en poco más de una semana de tratamiento. Era algo espectacular, no había persona conocida con la que me cruzase que no me hiciera algún comentario de lo blancos y  bonitos que se veían dientes. Ante esto, uno no puede hacer más que sonreír.

No entendía cómo había llevado los dientes sin blanquear hasta entonces, es una de esas cosas, en las que nunca te habías fijado y de repente se vuelven imprescindibles para el resto de tu vida. Soy propenso a reír mucho y ahora, tengo muy claro que para mi es absolutamente vital mantener el blanco de los dientes, tanto para mi seguridad personal, como a la hora de reír abiertamente sin miedo a mostrar unos dientes amarillos.

Cuando acabé el tratamiento mis dientes tenían un blanco brutal, (perdón por la expresión pero no se me ocurre ninguna más contundente y directa). Era un espectáculo que incluso llegaba a ruborizarme cuando, en una mesa de 8 ó 9 personas todos hacían referencia a mi blanqueamiento dental.

Ya hace 10 meses que terminé el blanqueamiento y siguen perfectamente blancos. Es cierto que uno mismo ya no lo percibe de manera tan acentuada, pero la gente sigue diciéndome, a día de hoy lo blancos que se me ven los dientes, sin ir más lejos hace dos días.

Gracias a este tratamiento, he descubierto que el hecho de llevar los dientes tan blancos, incluso disimula casi cualquier pequeña imperfección que se pueda tener, son tan blancos que son bonitos. Y es ahora cuando me doy cuenta de lo que cambia un rostro con una dentadura blanca y bonita, es como correr las cortinas de una habitación y dejar que los rayos del sol inunden la habitación, pasa de ser lúgubre y sobria, a llenarse de vida y de alegría.

Desde luego que en mi caso me construyeron una bonita sonrisa la cual llevo como el Rey, “con orgullo y satisfacción”, y cada vez que me preguntan por mis blancos dientes, sin dudarlo recomiendo la clínica Peydro Herrero, tanto por el magnífico trato que siempre me han dispensado como por los espléndidos resultados.

Mil millones de gracias.

Ángel Martínez

Pues millones de gracias a ti Ángel, por permitirnos publicar tu experiencia con el blanqueamiento dental. Ha sido un placer para nosotros tenerte como paciente.

 

Blanqueamiento dental con férulas
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Un comentario

  • Edvin

    yo ando muriendo del dolor supuestamente son 3 dias apenas llevo que bueno que te lo hiciste de una manera diferente yo me lo hice con un odontolo y dividido en 4 sesiones de 10 minutos y aun me falta la segunda sesion pero en si tienes toda la razon se nota muchisimo la diferencia espero contarlo como tu lo cuentas despues que me pase el dolor penetrante que tengo saludos y buen dia

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