Cuidado bucal en el niño

Sonrisa espectacular

Cuidado bucal en el niño

El proceso de dentición comienza entre los 5 a los 7 meses de edad, cuando erupcionan los incisivos centrales inferiores. Poco tiempo después aparecen los incisivos centrales superiores, entre los 6 a 8 meses de edad. Los dientes de las niñas suelen aparecer antes que los de los varones.

La edad a la que aparecen los primeros dientes es variable entre cada niño, sin que esto se acompañe de otras alteraciones del crecimiento o desarrollo ya que depende del estado general de salud, características familiares y de una alimentación adecuada en proteínas, calcio, fósforo, vitaminas y minerales.

Según la edad, podemos esperar el siguiente número de dientes:

Edad; Número de dientes

8 meses; 4 dientes

12 meses; 8 dientes

16 meses; 12 dientes

20 meses; 16 dientes

El Odontólogo responsable del cuidado bucal en los niños es el Odontopediatra. Mientras más precozmente se inicie el contacto con el dentista, más pronto usted ayudará a que los primeros dientes de su hijo permanezcan saludables y crezcan en forma correcta, así como a que el niño tome contacto con el Odontólogo y vea como normal el hecho de ir a la consulta.

Esto es importante porque los primeros dientes (dientes de leche o temporales) sirven para masticar, sonreír, hablar y para mantener el espacio que necesitarán los dientes permanentes. Cuando un diente de leche se pierde muy pronto o presenta una caries avanzada, los dientes vecinos pueden desplazarse y ocupar el espacio vacío, por lo que los nuevos dientes (permanentes) pueden salir torcidos; además, ésta pérdida dental prematura puede también afectar el habla y algunos aspectos psicológicos de su hijo, como la percepción de su imagen corporal y autoestima.

El cuidado bucal puede comenzar desde que el niño es un bebé; usted puede limpiar suavemente sus encías después de amamantarlo o darle el biberón, retirando los residuos de leche que hayan permanecido. Para ello puede usar una gasa.

A partir de los cinco meses se deberán estimular las encías para favorecer el desarrollo de los maxilares y la erupción dentaria. Esto se logra permitiendo al niño morder objetos duros y fríos, lo que alivia el dolor y las molestias ocasionadas por la erupción de un nuevo diente.

Cuando broten los primeros dientes, se les deberá limpiar con una gasita o un cepillo infantil suave sin pasta dentrífica. A partir de los dos años de edad, se aplicará pasta dental de niños en el cepillo. La cantidad de pasta dental debe ser del tamaño de una lenteja, debido a que el niño tiende a tragarla y resulta conveniente evitar el exceso de flúor.

A medida que el niño aprenda a enjuagarse bien y a no deglutir la pasta, se puede aumentar la cantidad de la misma en el cepillo.

Obviamente, el tamaño del cepillo deberá ser acorde al tamaño de los dientes. Hasta los ocho años, edad a la que el niño adquiere la habilidad motora suficiente para cepillarse solo, será necesario supervisarlo mientras se cepilla.

Cuando los niños se duermen con un biberón en la boca conteniendo leche o zumo de frutas, puede producirse daño dental. Los azúcares se adhieren a los dientes y permanecen durante horas, favoreciendo la aparición de caries en los dientes de leche. Estas costumbres deberán ser evitadas a tiempo y las caries tratadas precozmente a fin de evitar el daño de los dientes permanentes.

El deterioro dental provocado por los azúcares se puede prevenir fácilmente limpiando sus encías y dientes después de cada biberón y ofreciéndoles un chupete limpio o un biberón que solo contenga agua para sus horas de sueño.

Consejos:

  1. Durante la erupción de los dientes, ofrézcale al niño objetos duros y fríos para que los muerda, tipo mordedores.
  2. Cepille sus dientes después de cada comida o supervise al niño hasta que sea capaz de cepillarse solo, especialmente por las noches.
  3. Controle el consumo de carbohidratos, alimentos y bebidas azucaradas.
  4. Después del primer año, sustituya los biberones por vasos y evite el amamantamiento nocturno.
  5. Visite al Odontopediatra sobre los 4-5 años. De esta forma, se podrá controlar la formación de los dientes definitivos y el niño se acostumbrará a visitar el dentista como parte de su rutina.

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