Blanqueamiento: Un resultado genial

Sonrisa espectacular

Blanqueamiento: Un resultado genial

Si lo piensas bien, la sonrisa es un arma de seducción masiva. Por eso, cuanto más bonita sea tu sonrisa, más irresistible serás. Pero, ¿cómo conseguirla? Es fácil gracias a las nuevas técnicas de blanqueamiento dental. Eso sí, antes de someterte a cualquier tratamiento, es importante conocer esta información:

Una higiene dental diaria es lo principal para mantener una sonrisa bonita y brillante, pero a veces no es suficiente. El color de los dientes presenta una gama muy amplia de tonalidades determinada por la herencia genética y una serie de factores externos, como son el consumo de ciertos alimentos, medicinas y otras sustancias, como el café, el vino o el tabaco, que oscurecen el esmalte con el paso de los años.

Antes de nada, pide cita con tu dentista, puesto que él es el único que puede asesorarte sobre el tratamiento y descartar alteraciones previas que tienen que tratarse antes de someterse al blanqueamiento, como son la presencia de caries o alteraciones en las encías, por ejemplo. Una vez eliminados estos problemas, se te realizará una buena limpieza bucal. De esta forma, se eliminan las manchas y se preparan los dientes para que el tratamiento sea más eficaz.

Los blanqueadores utilizados son básicamente dos a diferentes concentraciones: el peróxido de hidrógeno y el peróxido de carbamida. Cada tipo de tratamiento emplea alguno de éstos dos componentes o incluso ambos:

  •  Técnica de blanqueamiento dental mediante láser, luz halógena o lámpara de led: es la más rápida. Consiste en la aplicación de un gel de peróxido de hidrógeno a muy alta concentración sobre la superficie externa de los dientes activándolo mediante el láser o la luz. Los resultados son inmediatos (logra aclarar el color 10 tonos) y se suele conseguir en una sola sesión de una hora de duración.
  • El más usado es un tratamiento combinado que se realiza en dos fases: primero la sesión en clínica e inmediatamente después, un kit para casa. El tratamiento en casa consiste en unas jeringas con peróxido de carbamida que debes poner sobre los dientes mediante una férula con la forma de tus dientes que previamente habrá moldeado tu dentista. El tratamiento, que dura de tres a cuatro semanas dependiendo de la coloración inicial de los dientes, es el más duradero, puesto que con esta técnica se consigue un blanqueamiento gradual que se afianza en el tiempo.
  • El tratamiento concluye con una aplicación de flúor para reforzar el esmalte. Si no fallas en la aplicación del gel, obtendrás una sonrisa blanca y natural.

Y después del blanqueamiento, ¿qué? Es necesario seguir unos cuidados de mantenimiento:

  • Durante el tratamiento y los primeros una vez finalizado el blanqueamiento, sigue una “dieta blanca” basada en alimentos sin colorantes: como leche, yogures naturales, arroz, pasta, pescado… Se deben eliminar radicalmente todos los que “tiñen” (café, bebidas de cola, remolacha, chocolate, tomate, zanahoria, fresas, vino tinto, té,…) y, por supuesto, no fumar.
  • Evita por unos días no tomar nada excesivamente frío o caliente, porque los poros de los dientes aún están muy dilatados y podrían notar sensibilidad o mancharse.
  • Consigue en tu farmacia habitual un kit de mantenimiento bucal: cepillo dental convencional o eléctrico, seda dental y dentífrico blanqueador. Te ayudará a conservar tus dientes blancos.
  • El tratamiento de blanqueamiento tiene mucha duración en el tiempo, pero en las revisiones anuales con tu dentista se valorará en qué momento es necesario realizar un tratamiento de recuerdo para mantener el resultado, que dependerá de los hábitos de tabaco, higiene, comidas y bebidas de cada paciente.
 

¡Sonrisas blancas, sonrisas espectaculares!

 

 

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