Carta de presentación

Sonrisa espectacular

Carta de presentación

Todos estamos de acuerdo en que vivimos una época en la que la apariencia es muy importante para tener una vida social y laboral de éxito. Conozco más de un caso que no le han renovado un contrato de trabajo por no tener unos dientes en condiciones (de esto, un amigo mío sabe muuuucho y no por ser al que no han contratado). Esto es: limpios y cuidados.

Hoy día es totalmente inaceptable que una persona se dirija a nosotros con los dientes llenos de sarro. Es una falta de respecto hacia el que tiene que verlo. Si se le da importancia a salir a la calle con la cara limpia, es igualmente de importante hacerlo con los dientes limpios. Y si se le da importancia a llevar el coche a revisión una vez al año, ¿por qué no se hace lo mismo con los dientes, cuándo éstos forman parte de uno mismo y, además, son una parte esencial de nuestra carta de presentación ante la gente?

Estamos en una época en la que no nos podemos permitir dar una imagen de persona despreocupada. Porque esa es la imagen que da alguien que no se cuida los dientes. Y esa es la imagen que va a captar quien tiene que contratarnos para un trabajo. Si acudimos a una entrevista de trabajo, generalmente lo haremos con la ropa limpia, el pelo lavado y peinado, a lo mejor hasta habremos ido a la peluquería. ¿Y al dentista? ¿Cuánto tiempo hace que no hemos ido?

Vamos a desechar esas antiguas ideas de: no voy al dentista porque me da miedo, no voy al dentista porque es caro.

1- MIEDO: es una realidad que, hace ya bastantes años, las consultas dentales eran sitios de una apariencia estética muy médica y formal con olor a desinfectante. Lo del dolor, bueno, sí es verdad que todavía existe una parte de la sociedad que ha vivido una época en la que quizá se trabajaba sin tener tanto en cuenta el bienestar del paciente (la verdad es que algunos cuentan cada cosa) pero actualmente la anestesia y otro tipo de técnicas permiten que los tratamientos se realicen sin dolor. Una cosa es notar que están trabajando con nuestros dientes y otra muy distinta es notar dolor. Así que es muy importante cambir esa mentalidad. El dentista NO DUELE. El dentista cura, no hace daño.

2- CARO: una persona que habitualmente vaya al dentista, esto es, 2 veces al año, la máxima inversión que tiene que realizar van a ser unos 100 euros anuales o menos. ¿Es eso caro? Porque salir una noche a cenar 2 personas y a tomar algo no es mucho más barato que eso. O ir a la peluquería una vez al mes. O… podría dar infinidad de ejemplos. El problema es que cuando uno se espera a tener la boca faltal para ir al dentista, en siniestro total, evidentemente la inversión será mucho mayor al principio hasta que se repare todo. Pero si 2 veces al año uno va a hacerse su limpieza y  sus revisiones, os aseguro que el desembolso económico es inapreciable.

Yo creo que no debemos buscar excusas. Una boca limpia y sana se puede conseguir con muy poco esfuerzo en manos de buenos profesionales. Todo en nosotros cuenta: nuestro olor, nuestra ropa, nuestra higiene, nuestra sonrisa.

Nuestra carta de presentación somos nosotros mismos, nuestra cara principalmente, y, para quien no se haya dado cuenta, los dientes se ven!!! se ven mucho!!!

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