Se me había olvidado…sonreír

Sonrisa espectacular

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Se me había olvidado…sonreír

Se me había olvidado sonreír.

Ponerme de perfil cuando me iban hacer una foto, taparme la boca con disimulo, eran algunas maniobras que al principio tenía que pensar pero después de unos años ya se habían vuelto automáticas.

Desde hacía  ya mucho tiempo mi marido me decía que ya no sonreía como antes. Mi sonrisa espontánea se había borrado de mi cara. Es cierto que no me gusta mi sonrisa, que la intentaba esconder. ¡Es más, la odiaba!

Y después vinieron todo tipo de excusas…ya eres demasiado mayor para arreglarte la boca, quien te quiere de verdad te acepta así como eres, será demasiado caro, con los niños casi no tienes tiempo para ti…infinitas excusas para no afrontar mi problema de verdad.

Y un día de esos en los que no esperas nada escuché al doctor Peydro en la radio. Una de esas frases llenas de fuerza y positivismo. Un positivismo que contagia.

En sus palabras decía:

[sws_blockquote_endquote align=»right» cite=»» quotestyle=»style02″]¿Si no te gustas a ti misma como pretendes gustarle a los demás? [/sws_blockquote_endquote]

Y esa simple reflexión me hizo pensar.

¿Realmente soy tan mayor para desear mejorar?

Es más…tan sólo tengo 49 años. Y si me pongo a pensarlo me siento más joven que nunca.
Y la gente que me quiere, me quiere como soy, por supuesto. Y me querrán más incluso, si me quiero yo más a mi misma.

Poco a poco los pensamientos y excusas que siempre había utilizado para justificar el no haber mejorado fueron dando paso a un deseo intenso de querer mejorar y de querer verme mejor. Quería gustarme más y estaba cansada ya de tener que esconder mi sonrisa a los demás.

Y ahí estaba yo cogiendo una cita para una primera visita con el doctor Peydro. Temerosa, con miedo, con dudas pero sobre todo con muchas ganas de escuchar lo que podían hacer por mí. Y todo fue infinitamente mejor de lo que pensaba.

En esa primera cita el doctor se pasó cerca de una hora conmigo explicándome las distintas posibilidades que tenía mi boca. Las infinitas posibilidades que tenía de mejorar mi sonrisa. Según sus palabras por supuesto que no estaba tan mal como yo pensaba.

Me explicó que mi tratamiento pasaría por una primera fase de ortodoncia que duraría aproximadamente entre 14 y 16 meses y después una segunda fase en la que harían un blanqueamiento y unas reconstrucciones estéticas de mis incisivos.

Y manos a la obra. Los 14 meses pasaron volando y cuando me di cuenta ya tenía mi sonrisa casi preparada. Después la doctora Marta Peydro fue la que supervisó mi blanqueamiento y dio el toque final a mi sonrisa realizando una reconstrucciones.

La verdad es que estoy encantada. Y lo que es increíble es que sin darme cuenta ya no me giro al sonreír, ni me tapo la boca en las fotografías, y todo de forma espontánea. De forma inconsciente. Porque como el doctor me dijo conforme avanzase el tratamiento iría ganando en confianza y en seguridad porque cada día me gustaría a mí misma mucho más.

Nunca es tarde para empezar a sonreír. Muchas gracias a todos de todo corazón. Muchas gracias a los Doctores Peydro y a todo su equipo.

B.S.G.

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