¿Tú sabes por qué reímos cuando nos hacen cosquillas?

Sonrisa espectacular

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¿Tú sabes por qué reímos cuando nos hacen cosquillas?

Cosquillas: sensación que se experimenta en algunas partes del cuerpo cuando son ligeramente tocadas, que consiste en cierta conmoción desagradable que suele provocar involuntariamente la risa. Son inicialmente placenteras, pero al cabo de cierto tiempo se vuelven desagradables.

Es la definición de cosquillas según Wikipedia.

Todo esto viene, porque hace cosa de un par días, un amigo dijo que cuando nos hacen cosquillas nos reímos porque es un acto reflejo: “Hasta los perros y las ratas se ríen, lo han dicho unos investigadores de la Universidad de Granada, que están estudiando las cosquillas científicamente.”

Después de semejante afirmación, ¿quién no busca información en internet?

[sws_pullquote_right] «Si nos pinchan, ¿no sangramos?, si nos hacen cosquillas, ¿no nos reímos?, si nos envenenan, ¿no nos morimos?, y si nos humillan, ¿no nos vengaremos?». – Al Pacino (El mercader de Venecia) [/sws_pullquote_right] Así que aquí estamos, con una mini tesis sobre cosquillas. Y la verdad es que hay cosas muy interesantes.

Por ejemplo, que no es posible hacerse cosquillas a uno mismo, debido a que un mecanismo cerebral nos informa que vamos a hacernos cosquillas, y bloquea la sensibilidad provocada por las mismas. ¿Lo has probado? Intenta hacerte cosquillas. Si lo consigues, háztelo mirar, porque solo las personas que sufren de esquizofrenia pueden lograrlo, debido a que creen que su pensamiento no les pertenece.

Tampoco un desconocido puede hacernos reír o sonreír con cosquillas, ya que nos genera un estado de alarma mental que lo impide.

Además, la capacidad de reirnos a través de las cosquillas disminuye con la edad. A partir de los 40, cuesta abajo. Esto explica por qué un niño se ríe solo con tocarle ligeramente la planta del pie.

Pero, ¿por qué nos hacen reír las cosquillas?

Debajo de nuestra piel contamos con millones de terminaciones nerviosas que informan al cerebro de todo tipo de contacto con nuestra piel.

risa-amigas-dientesCuando regiones especialmente sensibles como la planta del pie, la axila, las costillas o el cuello son estimuladas suavemente por otra persona, estas terminaciones nerviosas mandan un mensaje hasta nuestro cerebro.

La corteza somatosensorial y la corteza cingulada anterior, crean la sensación de cosquillas.

El hecho probado de que no podamos hacernos cosquillas a nosotros mismos indica, según los expertos, el valor social de las cosquillas.

Sin embargo, cuando nos reímos durante un episodio de cosquillas, no es porque nos resulta divertido. A las cosquillas también se las ha denominado “reacción de miedo”, debido a que implica recibir sensaciones extrañas realizadas en nuestro cuerpo por otra persona.

Los biólogos evolutivos y neurocientíficos han concluido que cuando reímos porque alguien nos está haciendo cosquillas, estamos mostrando nuestra sumisión a un agresor.

Las áreas del cuerpo humano que son típicamente las más sensibles a las cosquillas son los mismas que son más vulnerables a las lesiones.

[sws_pullquote_left] «Los ataques de cosquillas son la forma más benigna de los conflictos humanos» – Neurólogo Robert Provine [/sws_pullquote_left] Los seres humanos han evolucionado para vivir en grupos sociales y una de las funciones de estos grupos consiste en transmitir el conocimiento de una generación a otra. A través de cosquilleo, una persona está enseñando otra a defenderse de los ataques.

Tiene su lógica, porque ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos hace cosquillas? Nos encogemos como una bola, para protegernos y a la vez intentamos escapar de sus garras por todos los medios.

Sin embargo, nadie puede decir con certeza por qué las personas se ríen cuando les hacen cosquillas.

Y ¿Por qué no soportamos la risa que nos producen las cosquillas?

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La verdad es que no hay estudios concluyentes sobre este tema. Hemos visto que son una reacción de autodefensa de nuestro cuerpo, un instinto que nos hace reaccionar frente a una situación de peligro.

Las contracciones musculares que se dan pueden llegar a causar en casos extremos (muy extremos), espasmos e incluso asfixia. La situación de estrés que produce el cosquilleo también puede ocasionar un fallo cardiaco, solo si la persona sufre de problemas coronarios.

Así que a lo mejor, no es que no toleremos la risa que nos producen las cosquillas, sino que en lo más profundo de nuestro ser intuimos que estamos en peligro y claro, eso no nos hace ninguna gracia.

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