¿Es cierto todo lo que cuentan del dentista? 7 mitos que no hacen ningún bien

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¿Es cierto todo lo que cuentan del dentista? 7 mitos que no hacen ningún bien

“Luego vuelvo, me voy al dentista”. Es decir algo similar, y automáticamente ver en la cara de tu interlocutor una mezcla de miedo, dolor y pena por ti.

A nadie le gusta ir al dentista. Eso es un hecho. Pero la realidad es que hay infinidad de mitos y de leyendas urbanas sobre los dentistas que no ayudan nada.

Visitar al dentista es sinónimo poco más o menos de acudir al matadero. Y aunque la sabiduría popular es sabia muchas veces, en lo que se refiere a nosotros, pega un patinazo en toda regla.

Por eso, hoy desmentimos con la boca bien grande esas falsas creencias populares: 7 mitos sobre los dentistas.

Mito 1: Si no me duele nada, ¿para qué voy a ir?

Muchas personas piensan que únicamente se debe acudir al dentista cuando les duele una muela. Nada más lejos de la realidad. Cuando aparece el dolor, significa que el daño ya está hecho.

Caries, infecciones y problemas de encías tienen su mejor aliado en la prevención. Acudir al menos una vez al año y hacerte una revisión por un profesional te salvará de tener más adelante muchos quebraderos de cabeza.

Coger a tiempo un problema de encías o una caries en su fase inicial facilita considerablemente el tratamiento, obteniéndose los mejores resultados y minimizando el riesgo de complicaciones mayores.

Mito 2: Que sangren las encías es normal, no necesito ir al dentista

encias-saludablesTambién falso. Que cualquier parte del cuerpo sangre no puede traer nada bueno. Unas encías sanas y saludables tienen un aspecto rosado y no sangran al cepillarse. Cuando al lavarse los dientes notas las encías rojas y sangrantes significa que están inflamadas y por lo tanto, sufriendo.

Visitar a tu dentista de confianza para que las revise y efectúe una limpieza profesional que consiga eliminar todos los restos de sarro, es la mejor opción. Las encías seguirán sangrando mientras se encuentren inflamadas, y seguirán inflamadas mientras tengan estas adherencias.

Dejar pasar esta situación te acarreará en un futuro enfermedades tan graves como la piorrea, que puede llegar a producir pérdida de piezas dentales.

Mito 3: Ir al dentista es sinónimo de sufrimiento y dolor

Quizás en la época de tus abuelos, ahora no. Lo primero porque disponemos de grandes avances en cuanto a materiales e instrumentación, así como de diferentes tipos de anestesia para las intervenciones más delicadas.

Y si además, acudes a revisiones periódicas y mantienes una excelente salud bucal, los tratamientos a realizarte serán mínimos.

Mito 4: No hace falta acudir al dentista para realizarse un blanqueamiento dental

Los dentistas, son los profesionales de los dientes y de la salud bucodental. Reciben formación acorde para realizar todos y cada de los tratamientos dentales, por tanto, son las personas más adecuados para hacerlos.

Los tratamientos de blanqueamiento que se ofrecen en otro tipo de clínicas que no son dentales, no ofrecen las garantías suficientes de que serán aplicados correctamente ni mucho menos de su efectividad y su inocuidad.

Confía solo tu salud dental a un especialista.

Mito 5: Las embarazadas no pueden ir al dentista

embarazada-salud-dentalTodo lo contrario, las embarazadas deben acudir a su dentista de confianza para que les realice una revisión y ponga en caso necesario, tratamiento.

Problemas como la gingivitis están directamente relacionados con los partos prematuros, sin olvidar que una caries es una puerta de entrada para las infecciones, que al llegar al flujo sanguíneo se desplazan por todo el organismo de la madre hasta llegar al feto.

Casi cualquier tratamiento puede llevarse a cabo durante el periodo de gestación, a excepción de la toma de radiografías, por ejemplo. Existen anestesias locales perfectamente inocuas para la mujer embarazada.

Mito 6: Los niños con dientes de leche no necesitan ir al dentista

Los dientes de leche son tan importantes como los dientes definitivos, por eso, debe mantenerse la misma salud e higiene bucodental en ambos periodos.

Tanto para solucionar una caries, como para llevar a cabo una revisión rutinaria, los niños deben acudir al dentista al menos una vez al año.

Además, la temprana detección de problemas nos permite aplicar soluciones sencillas y comprobar el adecuado crecimiento de los dientes.

Mito 7: El dentista es caro, te sacará una muela y te dejarás un riñón

Siempre se ha dicho que cuando acudes al dentista no sabes qué va a dolerte más, si la muela o la cartera.

La realidad es que si se tiene en cuenta la formación de los especialistas, las instalaciones necesarias, los materiales de calidad que se utilizan y el tiempo que se le dedica a cualquier tratamiento, en realidad, esto no deja de ser un mito.

De todos modos, la mejor forma de ahorrar dinero en el dentista, es la prevención. Acudir a revisiones periódicas donde puedan detectarse posibles problemas dentales en su fase inicial derivará en un ahorro de tiempo y de dinero.

Y ahora ¿qué opinas sobre visitar al dentista? ¿has dejado atrás todos estos bulos?

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